Son muchos los factores que pueden afectar a nuestra salud oral y uno de ellos es el estrés. El actual ritmo de vida que llevamos es uno de los nuestros principales enemigos; entre los problemas del trabajo y las tareas de casa acabamos acumulando mucha tensión y ansiedad. Y eso repercute en nuestros dientes.
El estrés es un enemigo sigiloso ya que de manera progresiva se va manifestando en nuestra boca, casi sin darnos cuenta. Los efectos son muy claros: comenzamos con un pequeño rechinamiento de los dientes al dormir y es lo que se conoce como Bruxismo. De hecho, en muchas ocasiones las personas que rechinan durante la noche no son conscientes de ello hasta que surgen los primeros síntomas: fuerte dolor de cabeza y de mandíbula.
Aparte del bruxismo, el estrés puede generar otras afecciones como la gingivitis. Al estar tan estresados, la eficiencia del cepillado y del correcto uso del hilo dental disminuye produciendo una acumulación de residuos en las encías que , más tarde, podrían llegar a inflamarse El riesgo de padecer de una enfermedad periodontal aumenta ya que cuando tenemos estrés liberamos hidrocortisona; una hormona producida por la glándula suprarrenal que puede generar la inflamación de los dientes.
Si estás estresado, tómate un respiro de vez en cuando, procura salir de la rutina y visita tu dentista como medida de prevención ¡Tu salud bucal te lo agradecerá! 😉